Cuando comenze a soñar en esa rata asquerosa, solo senti repugnancia. No era miedo, era asco por un animal
sucio, peludo y mal oliente que se habia sentado en mi mesa de desyuno. Su objetivo no parecia alimentarse
pues no habia comida en la mesa, solo quería rascarse, y que la vieran. Una rata asquerosa con problemasde autoestima, algo inimaginable solo posible en mis sueños.
No era una rata común, era grande y gorda, de color grisaceo con algun que otro pelo negro. Se retorcía para
rascarce la parte posterior y al hacerlo se le formaba un prominente cúmulo de grasa al costado. La rata no
estaba preocupada por lo que podía yo hacer, parecía muy segura de si misma. Se acicalaba sin mirarme y al
hacerlo producía un ruido con su boca que perforaba mis oídos. El chocar de sus dientes, la baba que lubricaba
el mecanísmo, todo era asqueroso.
Yo, por mi parte, no era más que un testigo. No había mucho que pudiera hacer, pues me sentía incapaz
de realizar movimiento, solo podía mirar. Intenté moverme para atacar a la bestia, pero estaba fuera
de alcanze, yo no podía hacer nada más que mirar.
El sueño termino, al despertar solo lo califique de curiosidad y no le di mayor importancia. Pero ahora,
escribiendo estas líneas, me ha llegado la repuesta. Ahora se quien es esa horrible rata y porque se sentó
en MI mesa de desayuno a rascarse y porque yo no podía hacer nada.
En algún lugar leí que en los sueños, nuestros enemigos son representados con la imagen de una rata, pero que
enemigo posible podría tener yo, un humilde cristiano no gustozo de las peleas ni los males entendidos.
Tener un enemigo podría resultar psicológicamente positivo. Tener solo un enemigo a quien responsabilizar
de nuestras frustraciones y penas, ponerle cara y cuerpo a nuestras desgracias. Canalizar todo lo negativo
encontra de un solo ente que nos mira desafiante y listo para presentar nuestro proximo fracaso. Aunque no
creo posible que esto realmente suceda, si lo estoy de que muchas personas realizan este ejercicio de
descarga negativa constantemente.
Los principales practicantes y a la vez víctimas de este ejercicio son los conductores de taxis
de la calle Sarmiento. Uno puede verlos amargados cuando salen llevando un pasaje, pero cuando regresan ya
se les dibuja la sonrisa y hasta comparten mates y tortas con sus compañeros de terapia. Todo luego de descargar
la negatividad de sus vidas. En cada transeunte y o peaton, y tal vez solo por milesimas de segundo, estos
pacientes ven el rostro de su peor enemigo y se descargan insultandolos y amenazando con salvajes aceleradas
y maniobras impredecibles. Lo curioso es que inmediatamente despues, puden hacer llevar adelante este papel
mefisto a cualquier otro individuo, inocente en realidad y responsable a la vez de todo lo malo.
Esas mismas victimas canalizan estos pasares negativos, y buscan responsables a sus alrededores. Maridos maltratados,
niños que no llegan a comprender el mundo, novias sufriendo frialdad despiadada, todo resulta de esta practica infinita
que se transporta de persona a persona y no parece encontrar fin.
Algo muy cursi seria decir que el verdadero enemigo esta dentro nuestro, y que ante el temor de enfrentarlo,
encontramos un día que es más fácil echarle la culpa a alguien más. No voy a caer en esa clase de hipocrésia que no
hace más que reelaborar viejos escritos y recomendare al lector practique esta terapia, pero de una forma canalizada
e intencional.
El odio es una de las fuerzas más poderosas y comúnes, y al igual que un martillo puede utilicarse para construir o destruir.

Muy bueno, Ariel! es verdad que el peor enemigo es el interior, de hecho creo que en cada enemigo que se presenta "desde afuera" se materializa lo peor de nosotros, lo que aborrecemos. Me gusta tu prosa.
ResponderEliminar