La era de la degradación
¿Qué Nos Revelan Sobre la IA y el Futuro?
Es alta la noche, y mientras el barrio se aquieta en su rutina de sueños y ladridos lejanos, uno divaga sobre las curiosidades que mueven al prójimo en la vigilia. Me dicen que hay oráculos modernos que revelan, con pasmosa precisión, qué es lo que más desvela a la gente al punto de volcarlo en una caja de búsqueda. Y observo que, entre otras cosas, se pregunta mucho por lo que vendrá, por esas inteligencias artificiales que prometen (o amenazan) con hacer gran parte de nuestras tareas.
Pienso en el viejo oficio de la duda, en el venerable arte del tanteo, de la labor imperfecta que nos definía. ¿Qué haremos cuando la máquina responda antes de que hayamos formulado bien la pregunta? ¿Cuándo el futuro, ese incierto paraje que explorábamos a tientas, sea calculado al milímetro por un algoritmo infalible?
Quizás nos quede, como único y preciado reducto, el cultivar el desconcierto, el regar con esmero el jardín de lo inútil, el preservar el derecho sagrado a la equivocación. Mientras el mundo se afana en buscar certezas automáticas, quizás nuestra más noble tarea sea la de proteger ese resquicio de ignorancia poética, ese margen de asombro que la prisa digital aún no ha sabido catalogar. Porque, a fin de cuentas, ¿qué sería de nosotros sin la deliciosa penuria de no saberlo todo? La noche guarda su silencio, y la respuesta, por fortuna, no parece estar aún disponible en la primera página de resultados.
Santiago de Compostela
Te abrazo mientras temblas. Estas ahí, puedo envolverte con mis brazos y sentir tu fragilidad, pero también puedo percibir tu ausencia, que me estremece aún más que los rastros de lo que hiciste.
Tapo sus heridas con lo que encuentro, presiono sobre ellas pero siento que es más bien para no verlas que para otra cosa. No estoy preparado para esto, no sé que hacer.
Te digo las palabras más dulces que me salen, te pido que estés tranquila, te pregunto si te duele y apenas me contestas que "no" te hablo sobre Santiago de Compostela.
Tengo un amigo que el año que viene va ir a recorrerlo a pie, son unos 800km, una locura, cuánto se puede tardar uno en recorrer tal distancia caminando? Mi amigo me contó que si sacas el pase de peregrino podes dormir en algunas parroquias y podes almorzar o desayunar por 1 euro. Sin mirarme me contás que hay una iglesia muy importante ahí y que una vez fuiste, no caminando, pero fuiste.
Te volvés a ir, me dejas solo con lo queda. Sé que voy a estar ahí hasta que esto pase.
Estás preocupada porque estás en camisón y así no podes estar cuando te vengan a buscar, te digo que eso no es lo más importante ahora. Tenés frio, te paso una cobija por la espalda y vuelvo a cerrar mis brazos a tu alrededor.
A pesar del horror, si me fuera posible elegir donde estar, sin dudas elegiría estaría aquí sentado al lado tuyo.
Te abrazo más fuerte, tengo miedo que te desvanezcas.
Me aferro. No quiero que te vayas.
Sé que es tarde.
ESTA VIVO! ESTA VIVO!
El extravagante Dr. había investigado en secreto y por mucho tiempo la aplicación de electricidad en el cuerpo humano para restablecer las funciones cardíacas. Finalmente comprobaba su teoría reviviendo un cuerpo sin vida aparente.
Corría el año 1952, el Dr. Paul M. Zoll acababa de inventar el desfibrilador, artefacto que más tarde salvaría su propia vida.
Elmer B. Bebilacua
2035
Una década después de la endemia del COVID 19 en el planeta tierra aparece una nueva
enfermedad mortal que pone en jaque a la humanidad.
Luego de una anómala tormenta solar algunos átomos de microorganismos que habitan el aire
comienzan a generar incidentes fotónicos. Cualquier ser vivo que vea esta luz de
manera directa sufre un desperfecto eléctrico en su sistema nervioso y muere
15 días después de la exposición.
Los incidentes pueden suceder en el exterior o en el interior y la única manera de estar
a salvo es mantener los ojos cerrados.
De un día para el otro el mundo esta ciego, toda la tierra se paraliza y comienza una
nueva prueba a superar por la humanidad.
Al borde
El monstruo era yo
En un frenético viaje que contrasta humor con oscuridad, Mikozzi, hace una profunda crítica a los "monstruos" que se esconden detrás de la gente común. Lo hace presentando nuevos personajes que sorprenden por la solidez de su composición tanto actoral como argumental.
Comprometido a ir siempre "por el lado más bestia" el autor/actor se mete sin reparos en sensibles temas sociales llevando al público sin escalas de la risa a la repulsión.
Un humor ácido y agudo que nos termina interpelando:
¿Qué clase de monstruo eres tú?
Si querés conocer sobre su trabajo actoral este es su canal de youtube click aquí.
Entrevista radial 2019 click aquí.
Podés ir a ver la obra al Teatro Auditorium el próximo martes 28 comprando tu entrada aqui.



